El salón
Donde el día se instala sin pedir permiso.
El sofá es hondo y azul, del color exacto del agua que se ve al fondo. El piso está fresco bajo los pies descalzos, el techo sube en ángulo y el salón entero termina en un muro de cristal que da al mar. A las once de la mañana la luz entra de lleno, se queda toda la tarde, y uno deja de buscar razones para levantarse.
- Muro de cristal
- Sala de estar
- El mar de frente


































